jueves, 24 de septiembre de 2009

Alli donde mora la paz

6 comentarios:

Maggie dijo...

Cuando cuentas ese episodio de la persona que empuja la piedra en una pendiente, que cada vez más se vuelve empinaba, gracias a nosotros mismos. Viene a mi mente una fábula parecida en donde un hombre recibe por mandato de Dios empujar una piedra, y después de hacer un reto el Diablo con Dios, dónde le propone que ese hombre no sería tan fiel, si él (diablo) lo tentaba, el hombre dejaría de empujar la piedra.

En efecto, el diablo lo tenta muchas veces, indicándole que para qué empuja, que se está desgastando, que no ha movido ni un milimetro la pesada piedra; pero el hombre sigue y sigue empujando. El diablo después de muchos intentos...... se retira.
Pero el hombre después de mucho tiempo de continuar empujando la piedra, le reclama a Dios y le dice: Me dijiste que empujara ésta piedra, confíe en tí, pero no se ha movido ni un milímetro!! Me has engañado!!!!-replica el hombre.

Dios le contesta: Nunca te dije que la movieras, sólo te ordené que la empujarás!. Mira tus brazos y piernas están más fuertes, has forjado más músculos, te has hecho más fuerte. El hecho de empujar no quiere decir que avances en lo que yo tengo dispuesto para tí.

Entonces, por qué pensar que es necesario llegar a la cima, o superar la pendiente??. La respuesta puede estar en cada persona, que día a día se preocupa por hacer sus cosas bien, a pesar de la pendiente.
El conocimiento nos va haciendo más fuerte y no por eso debe observarse que has caminado tres metros más con todo y piedra.

Ésta representación puede darnos también respuestas respecto a la actitud que cada persona desarrolle, y sea capaz de superar. No es cómo se ve.

Por qué buscar una salida??? Si la tarea está aquí.

Mariela dijo...

Hola Ale, me ha encantado tú artículo, el cual me lleva a reflexionar sobre lo que sineto, porqué estoy aquí, porqué este posgrado, porqué y muchos porqués...
Tienes razón muchas veces miramos a todos y tratamos de hacer lo que todos hacen sin pensar si realmente eso nos interesa. No importa empujar la piedra cada vez más, no importa buscar un "desarrollo", no importa querer màs y más, siempre y cuando esto nos llene y nos satisfaga, siempre y cuando se tenga un objetivo para el bienestar primero personal y a partir de este compartirlo con los demás....

Lily dijo...

Hola Alejandro, quiero ser parte de Nunca, Nadie, Todos, Los eternos; este artículo nos muestra es que solo a través de una transformación personal, puede transformarse la sociedad, vivimos una sociedad llena de violencia, ambición de tener y aparentar, se debe ser más simple, mas unido a la naturaleza y a las cosas esenciales, pero el consumo nos impulsa a tener más de lo que necesitamos.
Todos debemos hacer la transformación, pero individualmente, o sea YO, tomemos conciencia de lo que sucede a nuestro alrededor, debemos de volver la mirada hacia nosotros mismos y así podemos cambiar la sociedad en la que vivimos, enseñemos con hechos.
Dicen por ahí, mucho antes de Sísifo, mucho antes del invento de la metafísica y mucho antes de nuestra vana filosofía el hombre ya buscaba su inmortalidad. Su necesidad de trascender y dar sentido a esta vida, lo hizo y lo hace todavía crear en la búsqueda de explicaciones que le den sentido a una vida finita. Se dice que inventó mitos, inventó figuras que representaran el bien y el mal, inventó religiones dioses y demonios e incluso inventó la posibilidad de continuar vivo después de su muerte, enigma inquebrantable para un más allá desconocido.
Si tomamos este mito como metáfora de la vida, no me parece que el vivir sea un castigo, aun cuando no exista la inmortalidad propiamente tal y aunque sepamos que nunca vamos a alcanzar nuestras metas en su totalidad, lo cual supuestamente le restaría sentido a nuestros esfuerzos. Creo, más bien, que el mayor desafío que tenemos como seres humanos es justamente encontrarle un sentido a nuestras vidas tanto individual como colectivo, así como aprender a disfrutarla mientras vamos haciendo camino hacia un inevitable destino finito. Lily

Mariela dijo...

Ale vuelvo a hacer este comentario, me ha encantado tu artículo y creo que me ha servido para mi propia vida. Gracias.
Me parece que estas hablando del uso de la inteligencia emocional que deberíamos hacer todos, el auto-conocimiento, el yo interior, el lograr conocerse a sí mismo, qué fortalezas y debilidades tenemos, las consecuencias que pueden traer nuestro comportamiento. Si nosotros no logramos auto conocernos, nos será muy difícil controlar reacciones y utilizarlas productivamente.

“De todos los conocimientos posibles, el más sabio y útil es conocerse a sí mismo”
William Shakespeare

eskaraboquio dijo...

Un día de estos estaba leyendo algo que escribió Leonardo Ganier, que asocio a esto que planteas. La educación debería ser no es más que el proceso mediante el cual nos apropiamos de lo ajeno, lo entendemos, lo hacemos nuestro. Al hacerlo, ampliamos nuestra identidad y nos hacemos parte de un nosotros mayor. Para lograr esto, la educación no puede ser abstracta, tiene que partir de la situación y el contexto concreto de los educandos, de los ciudadanos. Reconocer la realidad heredada es, en algún sentido, respetarla. Pero reconocerla y respetarla – como bien destaca Freire – no significa consolidarla y eternizarla, sino todo lo contrario: entenderla para cuestionarla y transformarla.Saludos. Karla S.

Lily dijo...

Debemos de llevar la carga que queremos llevar, debemos de ver hacia adentro y ver nuestros pensamientos, que estamos haciendo primero con nosotros, nos gusta lo que hacemos, podemos llevar esa carga o debemos de quitarla o buscar ayuda para llevarla, si la vida es así, no todo es un Paraíso.
Aprendamos a acomodar esa carga para ablandar el camino. Busquemos ayuda cuando lo necesitemos, es una sola vida, que debemos disfrutar.
Lo que hacemos interfiere en la vida de otros debemos ser cautelosos con lo que hacemos, son otros los que perjudicaríamos, debemos interesarnos por lo que hago y el daño que hago con mi intensión.
Busquemos soluciones desde nuestras aulas, transmitamos el mensaje a nuestros discípulos, para que ellos hagan el cambio en esta sociedad.